Goya y los reflejos en las sedas
Magda Revetllat

En este delicado retrato de la Condesa de Chinchón se aprecia el detalle en los reflejos del vestido, que sugiere algún tipo de seda.
Goya, maestro en retrato y en estos detalles cortesanos como atuendos y joyas, supo captar como pocos el reflejo de la luz en estas texturas.
Cuanta más luz, más claridad, aunque el vestido sea todo del mismo color las partes iluminadas lucirán en tonos mucho más claros. Así además, se da volumen a la figura.
En óleo se pinta del tono más oscuro para ir trabajándolo a la vez que se aclara.
En acuarela sin embargo es al revés: se da primero la capa más clara que se oscurecerá allí donde se necesite.
En óleo todo se retoca con pintura, se da un toque blanco, o amarillo o naranja allí donde se necesite más luz.
En acuarela, el único blanco posible es el del color del papel y, alrededor, se pinta para dar los tonos de color y de más oscuridad pues la parte de más luz se deja sin pintar.









Acabo de trobar el teu blog i m’hi he passejat amunt i avall. És molt bonic i respira molta llibertat. Espero a veure què sortirà dels retrats romans.
Eulàlia
En trec el barret. Quina lliçò de pintura, nena! Felicitats!!
Una descripcion bellisima de una bellisima obra de un genial mestro. Todo un deleite el leerte y el admirar la pintura.