Magda Revetllat
Qué dibujar, cómo dibujarlo, qué publicar para que sea entendible, que se pueda propagar el mensaje pero a la vez dentro de unos cánones de corrección. No me refiero a lo “políticamente correcto”, sino a sentirme cómoda mostrando un dibujo que represente una realidad en su mensaje profundo, y no puramente en una imagen impactante.
Hace años, en una mesa redonda, diversos periodistas y editores hablaban sobre ese delicado equilibrio entre una imagen ex
presiva y una imagen demasiado expresiva. El entonces editor de “¡HOLA!” explicó que después de un acontecimiento en otro país, un periodista de la revista estaba negociando la compra de una fotografía y, en contacto telefónico con el jefe de redacción, trataban de averiguar si la imagen era adecuada a la publicación. No disponían de fax, no existía todavía Internet, y dudando de la compra, pues el precio era elevado, finalmente el editor preguntó:
- Javier, ésa fotografía… ¿a tu madre le gustaría?
Al otro lado del teléfono pasaron unos segundos y finalmente se oyó una voz:
- No.
- Pues no la compres.
Pues éso.