REFLEXIONS PER A UN MONUMENT II / REFLEXIONES PARA UN MONUMENTO II

Fernando Hernández (ACMe), un dels majors experts sobre les presons del Franquisme, autor l’any 2011 de la tesi doctoral: La presó militant: les presons franquistes de dones de Barcelona i Madrid (1939-1945) ens suggereix les següents reflexions al voltant del debat obert en les passades reunions de treball del projecte de Monument a la Presó de les Corts.

Fernando Hernández, uno de los mayores expertos sobre las cárceles del Franquismo, autor en 2011 de la tesis doctoral: La prisión militante: las cárceles franquistas de mujeres de Barcelona y Madrid (1939-1945) nos sugiere las siguientes reflexiones en torno al debate abierto en las pasadas reuniones de trabajo del proyecto de Monumento a la Cárcel de Les Corts.

Algunas consideraciones sobre el monumento de Les Corts. Sobre los contenidos memoriales: voces frente a nombres

Fernando Hernández Holgado, Madrid 30 de Mayo de 2014

ACMe

Sugeriría que los contenidos memoriales del monumento, para el caso de que se eligiera el tercer proyecto, el de señalización territorial -mi favorito- fueran, fundamentalmente, las propias voces de las presas, las que han llegado hasta nosotros en forma de testimonios escritos o entrevistas grabadas, las que podéis escuchar en el apartado de testimonios de www.presodelescorts, Las voces, o cualesquiera otros que se conserven. Y también las voces de los familiares de las presas. Esto por varias razones:

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La primera es un razón de homenaje: fueron estas voces, los recuerdos de estas presas, las que nos pusieron en la pista de existencia de esta prisión, las que permitió a los historiadores estudiarla. Pensemos que el primer estudio serio de la prisión data de 2002, el de Ricard Vinyes. Antes, en 1979, la historiadora Giuliana di Febo hizo alguna referencia, pero sin disponer de los documentos de archivo, ya que el acceso al público estaba vedado. Yo suelo explicarlo con esta frase: la memoria señaló su camino a la historia. El “hilo de memoria” lo habían tejido todas estas mujeres, manteniendo primero vivo su recuerdo -entre ellas, en círculos clandestinos durante el franquismo, reuniones de antiguas compañeras de cárcel- y después socializándolo o publicándolo cuando se pudo, como cuando en los ochenta Tomasa Cuevas publicó su magna recopilación de recuerdos y entrevistas.

Los relatos dieron y pueden seguir dando mucho juego ahora, como material de contenido en cualquier proyecto memorial. Pensemos en frases, en fragmentos de relatos, que afortunadamente podemos todavía leerlos u oírlos. Podrían transcribirse en la piedra, o podríamos escuchar esas voces -eso sería maravilloso- con sus tonos y acentos, en aplicaciones de móviles o lo que fuera. Pero el contenido principal serían las voces, los relatos. Y no los nombres.

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La segunda razón es más bien una razón en contra de un contenido memorial basado en los nombres. Y esto por varios motivos. Motivos, por ejemplo, de dificultad a la hora de emprender un proyecto así. No conocemos, por ejemplo, todos los nombres de las mujeres que pasaron por la prisión en la época franquista, que son muchos más de cinco mil. Podríamos recopilar, sí, las entradas exactas del año 1939, pero de las demás nos faltaría documentación. No tenemos todos los nombres.

En Les Corts entraban presas políticas -que eran la mayoría de las presas de los primeros años del franquismo, aunque el simple hecho de conservar dinero republicano o de haber trabajado de cobradora de tranvías podía ser un delito “politico”. Pero también estraperlistas que no eran juzgadas por lo militar, o muchísimas prostitutas del Barrio Chino que ingresaban por redadas policiales, y que entraban y salían constantemente de la prisión durante años. No hallamos pues ante un colectivo diverso y heterogéneo muy difícil de cuantificar y nombrar. Estaban también las estraperlistas, que no eran juzgadas por lo militar y cuyo delito no era formalmente político, pero que podría considerarse como tal al haberse dado en una dictadura. Casi se plantea un farragoso problema de partida: las presas comunes del franquismo, ¿hasta qué punto podrían considerarse “políticas”?

Nos metemos pues en un verdadero jardín, y la cosa se complica si tenemos en cuenta que la prisión de Les Corts, como correccional general de dones de la Generalitat, nació en 1937, y que se llenó asimismo de presas por delitos políticos -otra vez el amplísimo arco semántico de “lo político”- y procedentes además de múltiples opciones políticas: desde derechistas y falangistas quintacolumistas hasta mujeres del POUM y libertarias. Y hablamos también de miles, cuyos nombres sería hoy por hoy casi imposible recoger, o al menos tremendamente laborioso.

Voy resumiendo: imposibilidad de cuantificación y problema tanto con las categorías de políticas y comunes -para las propuestas que, por ejemplo, quieran limitarse a las políticas- como con los lindes cronológicos: una propuesta que se centrara en la época franquista dejaría así fuera historias y nombres tan interesantes como la socialista austríaca Katia Landau, cuyo compañero fue hecho desaparecer -como Andreu Nin- en 1937 por “contrarrevolucionario poumista”. Tenéis su historia en:

http://presodelescorts.org/sites/default/files/poum-es.pdf

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Otro motivo que me hace discrepar de un contenido esencialmente “nominalista” es la crítica a esta particular manera de recordar y señalizar. En este enlace podréis ver un artículo reciente sobre Julián López, uno de sus defensores:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/05/28/actualidad/1401298101_834937.html

Julián parte del modelo del Memorial de Hiroshima, donde hay recogidos 220.000 nombres de víctimas. Entiendo que la intención es loable, pero su voluntad de hacer lo mismo con la guerra civil -www.enrecuerdo.com- llega a unos resultados muy discutibles. El resultado final -digo “final”, aunque el proyecto es interminable, eterno, imposible- cae en el defecto, entre otros, de victimizar a todo el mundo: la categoría es la “víctima”, no “la resistente” o la “militante” como se definieron muchas de las mujeres que nos legaron sus testimonios sobre Les Corts. Al paso, el proyecto no explica nada, no es pedagógico, no cuenta historias diversas, porque en él todas las historias se reducen a una: la de la víctima, sea la del bando que sea.

Víctimas, nombres, números: el resultado es un proyecto cerrado -el único desafío es la cuantificación, la recopilación de nombres- que aplicado a Les Corts no interpelaría al viandante, al presentarse como discurso acabado: el tópico de que no se repita un presunto horror. Por contra, un contenido de voces y relatos presentaría muchas ventajas, a saber:

-La voz sería la de las presas, no la nuestra. No sería la típica voz en off de un documental clásico. Hablarían ellas (es claro que las haríamos hablar nosotros, porque eligiríamos los textos, pero las frases son suyas).

-La voz o la frase se presentaría cargada de matices y suscitaría preguntas: ¿qué hicieron tales o cuales mujeres? ¿Por qué fueron encarceladas? Es claro que eso nos permitiría una mayor riqueza de contenidos -comentarios sobre el rancho, sobre los niños, sobre el trabajo en la cárcel- y despertaría múltiples cuestiones.

-La voz  “en piedra” serviría de infaestructura para rutas explicativas o clases escolares. Todo un trabajo pedagógico se apoyaría en determinados elementos arquitectónicos, generando interacciones. No sería el típico monumento inerte, sino que viviría con cada visita o intervención.

-Las voces individualizarían la Historia, la llenarían de matices. No sería la historia de un colectivo de “víctimas”. Serían historias contadas por resistentes. Eso también serviría para interpelar, para plantear preguntas. Serían historias en plural y además abiertas.

-Las voces serían las de las presas, pero también las de los familiares, los recuerdos de los hijos y las hijas que iban a visitar a sus madres. Ahí tienen un papel fundamental los familiares que están acudiendo a las reuniones -Anna Maria Batalla, Joan Mercader y otros-, cuyos recuerdos de “memoria familiar” también deberían tener un lugar en los contenidos del monumento. Y proyectarían el mensaje casi hasta el presente, trascendiendo un arco temporal cerrado, el que termina en 1955 con el cierre de la prisión.

No me extiendo más. Seguimos debatiendo…

3 pensaments a “REFLEXIONS PER A UN MONUMENT II / REFLEXIONES PARA UN MONUMENTO II

  1. adela

    Trobo molt interessant el comentari d’en Fernando perquè valora les “aportacions vives” que composen l’exposició i que nosaltres hem treballat menys . Ho podríem afegir.No acabo de entendre si també desestimaria els noms de les preses que van afusellar.

    Respon
  2. Fernando

    Hola Adela. Me olvidé de reflejarlo, pero sí creo que los nombres de las mujeres fusiladas deberían aparecer en algún lado. Son once, están perfectamente establecidos (como ejecuciones con consejo de guerra) y cada una es una historia tremenda a recordar, y que han recordado los familiares de las presas, como Joan Mercader y la última carta de que conservó de la Carme Claramunt, la primera ejecutada.
    http://www.presodelescorts.org/ca/testimonis/joan-mercad%C3%A9-teresa-rius-colet
    Saludos!

    Respon
  3. Nicole

    Estic d’accord amb els arguments de Fernando de no presentar les dones com a “victimes”, i que el coneixement de la realitat personal d’algunes d’elles es de major interès per mantenir la memoria i el reconeixement que posar moltes dades, noms i nº.
    La meva mare fa formar part de la resistencia de Normandia, França durant la segona guerra mundial i va ser primer presa a La Santé, Paris, i despres enviada al camp de concentració de Ravensbruck. No va considerarse mai com a victima, sino part d’un moviment que lluitava per uns drets de llibertat i dignitat.

    Graciès per desenvolupar aquest projecte

    Respon

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