“Frankenstein o el Prometeu modern” de Mary Shelley

Club de Lectura de Ciència en la Literatura
Dilluns 27 de juny a les 19:30h
“Frankenstein o el Prometeu modern” de Mary Shelley

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Avui, al Club de Lectura de Ciència en la Literatura del mes de juny comentarem el llibre “Frankenstein o El Prometeu modern” de l’autora Mary Shelley. Aquesta és la fitxa que repartirem entre els assistents:

L’autora

Mary Wollstonecraft va nèixer el 1797 a Londres. Era la segona filla d’una famosa feminista, educadora i escriptora, Mary Wollstonecraft, i d’un filòsof lliberal també conegut, William Godwin. Sota la seva tutela, Mary va rebre una excel·lent educació (poc habitual per a les dones de la seva època). Va conèixer Percy Bysshe Shelley, un polític radical, lliure-pensador i poeta amb qui es va escapar als 17 anys.

Mary i Percy compartien el gust per les llengües i la literatura. Gaudien llegint i discutint llibre junts, com els clàssics que Percy havia portat en el seu retorn a Londres. El maig de 1816, la parella juntament amb Jane (ara Claire) Clairmont, van viatjar al llac Ginebra per estiuejar a prop del famós i polèmic poeta Lord Byron. Degut a les condicions climàtiques es van veure obligats a estar-se dins de casa. Una tarda el grup de joves intel·lectuals i poetes, inspirats per les històries de fantasmes, van decidir muntar una competició d’històries fantasmagòriques. Mary es va decidir llavors a escriure la història, que més tard es publicaria com a Frankenstein i que va acabar el 1817. El seu èxit sobreviuria a moltes de les històries d’aquella nit.

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Totes les lectures del curs que ve

12458805845_0c228f6a8a_zLa nostra biblioteca roman tancada aquest estiu amb motiu de les obres de remodelació del vestíbul.

El personal, però, continua treballant en la preparació de les activitats que es faran després de la reobertura al públic de les instal·lacions.

Ja us podem avançar quines seran les lectures que es llegiran als diferents clubs de lectura durant el proper curs 2015-16.

Recordeu que encara queden places lliures en alguns dels clubs i que podeu sol·licitar-hi la inscripció enviant un correu a l’adreça b.barcelona.ml@diba.cat:

Club de Lectura d’Italià
Carlo Goldoni: La locandiera
Anna Banti: Artemisia
Paola Mastrocola: Non so niente di te
Beppe Fenoglio: Una questione privata
Marchesa Colombi: Un matrimonio in provincia
Benedetta Cibrario: Rossovermiglio
Carlo Cassola: La ragazza di Bube
Vittorio Gassman: Un grande avvenire dietro le spalle

Club de Lectura d’Alemany
Johann Wolfgang Goethe: Die Leiden des jungen Werther
Veza Canetti : Die Gelbe straße
Elias Canetti: Die gerettete Zunge
Marlen Haushofer : Wir töten Stella
Mirjam Pressler: Nathan und seine Kinder
Uwe Timm: Die Entdeckung der Currywurst
Julia Franck: Lagerfeuer
Erich Maria Remarque: Die Nacht von Lissabon

Club de Lectura Obert
Michel Houellebecq: Ampliación del campo de batalla
Italo Calvino: El baró rampant
Clarice Lispector: La hora de la estrella
Bram Stocker: Drácula
John Kennedy Toole: La conjura de los necios
Irène Némirovsky: Suite francesa
Carlos Zanón: Nadie ama un hombre bueno
Dorothy Parker: Narracions completes

Club de Lectura de Ciència a la Literatura
Darryl Cunningham: Pseudociencia
J. M. Mulet: Comer sin miedo
Jill Taylor: Un ataque de lucidez
Al Gore: Una veritat incòmoda, la crisi planetària
Mary Shelley: Frankenstein o El prometeu modern
David Bueno: Òrgans a la carta: cèl·lules mare, clonatge terapèutic i medicina regenerativa
VVAA: La història més bella del món: els secrets dels nostres orígens
Laurent Seksik: El cas Eduard Einstein

El aprendiz de Dios, pròleg d’Isaac Asimov

Dios Padre —Francisco Bayeu y Subías—

Dios Padre, 1778 —Francisco Bayeu y Subías—

El aprendiz de Dios

[…]
La electricidad constituía aún una fuerza nueva, de propiedades desconocidas en buena parte, y fácilmente pudo creerse que en ella se encontraba la auténtica
FRANKENSTEIN INSÓLITO Brian Aldis, Kurt Vonnegut, Philip Farmer y otros esencia de la vida. Empezó a parecer concebible que un cadáver, si se le infundía electricidad con la intensidad adecuada, pudiera revivir.
Las investigaciones relativas a la electricidad se galvanizaron (dicho sea con perdón), y en 1800 el físico italiano Alessandro Volta inventó la primera batería química, el primer instrumento capaz de producir una corriente eléctrica continuada, y no tan sólo chispas ocasionales. La posibilidad de la creación de vida parecía más próxima que nunca.
El poeta George Gordon (Lord Byron) se interesaba por las novedades científicas del momento, y conoció la existencia del fenómeno del galvanismo. Uno de sus mejores amigos era otro gran poeta lírico, Percy Bysshe Shelley, y los dos pasaron juntos una temporada en Suiza, en 1816, con otras personas. También les acompañaba la joven esposa de Shelley, recién casada con él tras la muerte (por suicidio) de la primera mujer del poeta.
Esa joven era Mary Wollstonecraft; su madre, que llevaba el mismo nombre, era una famosa feminista, y su padre, William Godwin, un filósofo y novelista. Mary Shelley, como solemos conocerla, tenía diecinueve años en aquella época.
Una noche, en el curso de la conversación, Byron propuso que cada uno de ellos escribiera una especie de relato de fantasmas, sobre las bases que podía sugerir la «ciencia moderna». Lo que planteaba era que escribieran lo que hoy llamaríamos un «relato de ciencia-ficción».
La propuesta no pasó adelante, salvo en el caso de Mary Shelley. Inspirada por la posibilidad de la creación de vida por medio de la electricidad, escribió Frankenstein, o el moderno Prometeo, que se publicó en 1818, cuando ella tenía veintiún años de edad.

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Algunes adaptacions de Frankenstein al cine

Algunes adaptacions de Frankenstein convertit en fotogrames, fixeu-vos en l’evolució:

La primera adaptació, Frankenstein, va anar a càrrec de J. Searle Dawley, encara que el monstre té més pinta de captaire que de monstre. Aquí teniu la pel·lícula muda i completa, els cartellets en anglès:

http://www.youtube.com/watch?v=TcLxsOJK9bs&feature=fvw

Una de les més famoses adaptacions, El Doctor Frankenstein (1931), que va portar a terme James Whale amb el gran Boris Karloff com a monstre dels monstres. El podreu trobar en algunes biblioteques:

http://www.youtube.com/watch?v=bKyiXjyVsfw&feature=related

Un any després un curt de Albert DeMond, anomenat Boo, en el que conviuen per primer cop Dràcula i Frankenstein.

http://www.youtube.com/watch?v=3tnuhSAjlRU

Per si no tenia prou maldecaps, Frankenstein troba xicota… Una altra adaptació més lliure, La núvia de Frankenstein del 1935, per part del mateix director, James Whale, i repeteix, com no, Karloff. L’enllaç a les biblioteques...

http://www.youtube.com/watch?v=E3Xou8pS56E

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Biografia de Mary Shelley per Agustín Izquierdo

Mary Shelley, 1840 —Richard Rothwell—

Mary Shelley, 1840 —Richard Rothwell—

El cadáver leproso en quien puso sus manos

este espíritu tierno se evapora

en flores de dulcísima fragancia;

igual que encarnación de las estrellas,

cuando los esplendores se cambian en aroma,

iluminan la muerte y hacen burla

del alegre gusano que abajo se despierta:

no, lo que conocemos nunca muere.

¿Será todo eso igual que una espada fundida

por un ciego relámpago a orillas de su vaina?

Un momento destella el átomo violento

y luego se disipa en helado reposo.

P.B. Shelley.—.Adonais, XX

Mary Shelley, nacida en 1797, fue el fruto de la pareja de pensadores más radicales de la Ilustración inglesa. Su padre, William Godwin, además de ser autor de novelas en la tradición gótica como St Leon y Caleb Williams, escribió un ensayo titulado Political Justice, donde exponía una visión útopica de la sociedad basada en principios revolucionarios. Su madre, Mary Wollstonecraft Godwin, autora de Vindication of the Rights of Woman —la más ardiente defensa de la educación de las facultades femeninas de la época—, murió a los diez días de haber dado a luz a su hija, a causa de fiebres puerperales. William, al cabo de un años de la muerte de su esposa, comenzó la búsqueda de una nueva mujer que asumiese los asuntos domésticos; y la encontró en Mary Jane Clairmont, que se convirtió así en la nueva Mrs. Godwin.

A pesar de los principios radicales de sus progenitores, Mary nunca estuvo escolarizada y aprendió a leer y a escribir en su propia casa, mediante el método compuesto por su madre —Ten Lessons—, impartido por Louisa Jones. Además, la autora de Frankenstein tenía acceso a la magnífica biblioteca de su padre, y a las conversaciones que éste mantenía con visitantes ilustres como Wordsworth, Coleridge, Lamb, etc. Así, en una de estas veladas escuchó en boca del propio  Coleridge «La Balada del viejo marinero». Todo esto contribuyó a estimular su imaginación y a reforzar su inclinación por la ensoñación: «…mis sueños me pertenecían por completo; eran mi refugio cuando estaba aburrida, mi mayor placer cuando me encontraba bien», escribió en su introducción a la edición de 1831 de Frankenstein.

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Frankestein, segons Lovecraft

Portada de la primera edició de Frankenstein, or the Modern Prometheus

Portada de la primera edició de Frankenstein, or the Modern Prometheus

[…] No obstante, Godwin era un profesor excesivamente consciente de sus actos y un pensador demasiado prosaico para crear una genuina obra maestra fantástica.

Su hija, esposa de Shelley, tuvo más éxito, y su inimitable Frankenstein; or, The Modern Prometheus (1818) es uno de los clásicos del horror de todos los tiempos. Escrito en competencia con su marido, Lord Byron y el doctor John William Polidori, para probar quién podía dar más miedo, Frankenstein de Mrs. Shelley fue el único de los relatos competidores que llegó a terminarse y la crítica no ha logrado probar que las mejores partes se deban a Shelley en vez de a ella. La novela, en cierto modo impregnada de didactismo moralizante que apenas la echa a perder, trata de un ser humano artificial formado con fragmentos de cadáveres por Víctor Frankenstein, joven estudiante de medicina suizo. Creado por su autor «con el insensato orgullo del intelecto», el monstruo posee plena inteligencia pero tiene un cuerpo terriblemente repulsivo. Es rechazado por la humanidad, se vuelve rencoroso y por último empieza a asesinar sucesivamente a los seres más queridos del joven Frankenstein, amigos y familiares. Le exige a Frankenstein que cree una esposa para él; y cuando finalmente el estudiante se niega, horrorizado, por miedo a que el mundo se pueble de semejantes monstruos, se marcha con la horrible amenaza de «estar con él en su noche de bodas». Esa noche la desposada es estrangulada y a partir de ese momento Frankenstein busca con empeño al monstruo, incluso en los yermos del Ártico. Al final, cuando buscaba refugio en el barco del narrador de la historia, el propio Frankenstein muere a manos de la aterradora criatura que perseguía y que su osado orgullo había creado. Algunas de las escenas son inolvidables, como cuando el monstruo, recién animado, entra en la habitación de su creador, aparta las cortinas de su cama, y le mira fijamente a la luz amarillenta de la luna con ojos llorosos… «si es que podían llamarse ojos». Mrs. Shelley escribió otras novelas, entre ellas la bastante notable Last Man; pero nunca repitió el éxito de su primera obra. Posee el sello del verdadero miedo cósmico, por más que la acción sea muy lenta en ciertos pasajes. El doctor Polidori desarrolló la idea que se le ocurrió durante la competición literaria en un relato largo titulado “The Vampyre”, en el que encontramos un villano afable del tipo verdaderamente gótico o byroniano, así como algunos pasajes excelentes de puro horror, en especial una tremenda aventura nocturna en un bosque griego que todo el mundo rehuye.

El Horror sobrenatural en la literatura : y otros escritos teóricos y autobiográficos / H. P. Lovecraft.  Madrid : Valdemar, 2010. Pag. 60

El futur que ens encapçala

Sei personaggi in cerca d'autore —Luigi Pirandello—

– 9 de novembre
Sis personatges en cerca d’autor, de Luigi Pirandello

Es enorme la confusión de lenguas entre los hombres, si críticas como las imputadas consiguen palabras para expresarse. Es tan grande esta confusión cuan perfecta la íntima ley del orden que, respetada del todo, hace clásica y ejemplar mi obra, y niega cualquier palabra de fracaso. Cuando resulta evidente para todos que por un artificio no se crea vida, y que el drama de los seis personajes no se puede representar al faltar el autor que le infunda espíritu, el Director, ansioso por conocer cómo se desarrolló la historia, instiga al Hijo a que recuerde los hechos, y éste, privado de razón y de voz, se abalanza torpe e inútilmente cuando escucha la detonación de un arma de fuego en el escenario. Con eso se quiebra y dispersa el estéril intento de los personajes y de los actores, aparentemente no asistido por el poeta.

Sólo que el poeta, sin que ellos lo sepan, casi observando todo el tiempo de lejos aquel intento, ha logrado entretanto crear con él, y de él, su obra. (L.P)

Últimas tardes con Teresa —Juan Marsé—

– 14 de desembre

Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé
No había releído Últimas tardes con Teresa desde que corregí las pruebas en el invierno de 1965. A lo largo de estos nueve años, siempre que, en medio del monótono oleaje de diversos y aburridos quehaceres, he pensado en la novela, ha sido preferentemente para evocar tal o cual imagen predilecta, es decir, revivir algo que no sabría llamar de otra manera que simple placer estético. Solía escoger, con deleitosa reincidencia, imágenes como la de Teresa en su jardín de San Gervasio avanzando hacia Manolo con el pañuelo rojo asomando por el bolsillo de su gabardina blanca y con una temblorosa disposición musical en las piernas. Y al Cardenal sentado en su sillón de mimbre color naranja, con su raído batín y su bastón, decoroso y pulcro, espiando la vida efímera de un músculo dorsal del murciano. Y a Manolo-niño pasmado en el bosque ante la hija de los Moreau, intentando asir en el pijama de seda de la niña la engañosa luz de la luna, la falsa cita con el futuro. A Maruja remontando el Carmelo con su abriguito a cuadros y su pobre paraguas, deliciosamente emputecida. El despertar de Manolo ante las cofias y los delantales de criada en el cuarto de Maruja. Teresa extraviada en el salón de baile dominguero, entre tufos de sobaco, pellizcos en las nalgas y zancadillas a su frágil mito de solidaridad. Y al murciano tendiendo la mano a Teresa por encima del charco enfangado que les separa en el cementerio, bajo la lluvia que amenaza inundar su isla estival y mítica, intangible. Y la tenaz mirada glauca de la Jeringa, acurrucada en la ceniza del último capítulo del libro como un insecto maligno y vengativo. (J. M.)

Farenheit 451—Ray Bradbury—

– 11 de gener
Fahrenheit 451, de Ray Bradbury

Se me han acercado japoneses para ponerme un walkman en las orejas y decirme: “¡Con Fahrenheit 451, usted inventó esto, señor Bradbury!” Mi respuesta ha sido: No, gracias. Estamos rodeados de demasiados juguetes tecnológicos, con Internet, los iPod… La gente se equivocó. Yo no traté de prever, sino de prevenir el futuro. No quise hablar de la censura sino de la educación que el mundo tanto necesita. Podemos salvar a Estados Unidos, gracias a los niños, si les enseñamos a leer y a escribir a partir de los 3, 4, 5 años para que lleguen a la escuela primaria sabiendo leer. Después, es muy tarde. Cuando en realidad, ya desde muy pequeños, queremos leer las palabras de las historietas. Yo aprendí a leer a los tres años, para leer las caricaturas. (R.B)

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