“Die Verwandlung: Leipzig 1916” de Franz Kafka

Club de Lectura en Alemany
Die Verwandlung: Leipzig 1916″ de Franz Kafka
Dilluns 11 de març

kafkaAvui dediquem la sessió del Club de Lectura d’Alemany a parlar d’un gran clàssic en llengua alemanya i una de les obres mestres de la literatura universal, Die Verwandlung: Leipzig 1916 de Franz Kafka.

Aquesta novel·la de curta durada, que aquí es va traduir com a La metamorfosi, explica la història de Gregor Samsa, un representant de teles que duu una existència rutinària amb la seva família, integrada pels seus pares i la seva germana Grete.

Un dia es lleva i se n’adona que s’ha convertit en una mena d’insecte gegant, semblant a una panerola. A més ha perdut la capacitat de comunicar-se com a un ésser humà. Els sentiments dels seus familiars passaran del fàstic i la consternació inicial al menyspreu i la convicció que el Gregor és una càrrega.

Franz Kafka (que va néixer  a Praga, que aleshores formava part de l’Imperi austrohongarès, el 1883 i va morir a la localitat austríaca de Kierling el 1924) va ser un escriptor en llengua alemanya d’origen jueu. La seva família o pertanyia a l’alta societat.

És també autor de les novel·les El procés, El castell i Amèrica i de nombrosos relats. Bona part de la seva producció literària va ser publicada pòstumament. Kafka va sabre transmetre com ningú el desassossec i l’angoixa.

Per cert, aquí podeu descarregar-vos la versió del llibre original en alemany. Forma part del Projecte Gutenberg que recull les obres que han passat al domini públic.

Un aniversari kafkià

Ahir un il·lustre personatge de la literatura universal hagués fet anys. Un dia 3 de juliol de fa molt de temps, concretament del 1883, va néixer a la ciutat de Praga, l’actual capital de la República Txeca (tot i que a finals del segle XIX pertanyia a l’Imperi Astrohongarès), l’escriptor Franz Kafka al sí d’una família jueva d’expressió alemanya.

A ell li devem un dels principis de novel·la més impactants que s’han escrit, el de “La Metamorfosi” que narra la transformació d’un comercial de teles en un insecte força semblant a un escarabat:

Un matí, quan Gregor Samsa es despertà d’uns somnis agitats, es trobà al llit, transformat en un insecte monstruós. Estava girat d’esquena, dura com una closca ara, i, alçant un poc el cap, es va veure la panxa, combada i marró, segmentada per unes durícies arquejades. Al capdamunt, a punt d’esvarar-se’n del tot avall, el cobertor s’hi aguantava a males penes. Una multitud de cames, llastimosament fines en comparació amb la resta del cos, li espurnejaven davant dels ulls, desvalgudes.

Per cert, en el Festival Grec d’enguany podeu veure una versió d’aquesta obra de la mà de la companyia islandesa Vesturport, on les acrobàcies es barregen amb la música de del Nick Cave i Warren Ellis.

A més de “La Metamorfosi” a la Biblioteca Les Corts-Miquel Llongueras també podeu trobar més llibres d’aquest autor, com a ara “Aforismes de Zürau”, “Carta al pare”, “El Castillo”, “En la colonia penitenciaria”, “La condena”, “Cuentos completos”, “Diaris: 1910-1923”…

El gra de mostaza de Kafka: Ante la ley

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La puerta de la aduana,1890 —Henri Rousseau—

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

Trans(cita)

Amapolas y mariposas, 1890 —Vincent Van Gogh—

Amapolas y mariposas, 1890 —Vincent Van Gogh—

Existe una leyenda franciscana que puede explicar mejor lo que apunta la comparación de las imágenes teresiana y kafkiana de la metamorfosis animal: se cuenta que tres mariposas amigas querían conocer qué era el fuego. Cierto día vieron un resplandor. La curiosidad de conocer qué era aquello que sin serlo brillaba como el sol les hizo acercarse. La primera se acercó y volvió deslumbrada: «No he podido saber qué era porque me ha cegado y no quiero perder los ojos». La segunda se acercó tanto que casi se le queman las alas. Volvió y dijo a sus amigas que renunciaba a saber qué era el fuego porque no quería perder las alas. La tercera se acercó tanto que, atrapada por las llamas, ardió con ellas. Durante unos segundos, de modo casi imperceptible, la luz del fuego brilló con más intensidad. Sólo ésta supo qué era el fuego; las otras comprendieron que, para ser fuego, hay que fundirse con él.

Kafka y el holocausto

Álvaro de la Rica.

En la colonia penitenciaria de Franz Kafka

La máquina de En la colonia penitenciaria, reconstruida en los Talleres Loeb S.A. de Berna (Werner Huch, construcción; Paul Gysin, pintor)

La máquina de En la colonia penitenciaria, reconstruida en los Talleres Loeb S.A. de Berna (Werner Huch, construcción; Paul Gysin, pintor)

-¿Comprende el funcionamiento? La Rastra comienza a escribir; cuando termina el primer borrador de la inscripción en el dorso del individuo, la capa de algodón gira y hace girar el cuerpo lentamente sobre un costado pera dar más lugar a la Rastra. Al mismo tiempo, las partes ya escritas se apoyan sobre el algodón, que gracias a su preparación especial contiene la emisión de sangre y prepara la superficie para seguir profundizando la inscripción. Luego, a medida que el cuerpo sigue girando, estos dientes del borde de la Rastra arrancan el algodón de las heridas, lo arrojan al hoyo, y la Rastra puede proseguir su labor. Así sigue inscribiendo, cada vez más hondo, las doce horas. Durante las primeras seis horas, el condenado se mantiene casi tan vivo como al principio, sólo sufre dolores. Después de dos horas, se le quita la mordaza de fieltro, porque ya no tiene fuerzas para gritar. Aquí, en este recipiente calentado eléctricamente, junto a la cabecera de la Cama, se vierte pulpa caliente de arroz, para que el hombre se alimente, si así lo desea, lamiéndola con la lengua. Ninguno desdeña esta oportunidad. No sé de ninguno, y mi experiencia es vasta. Sólo después de seis horas desaparece todo deseo de comer. Generalmente me arrodillo aquí, en ese momento, y observo el fenómeno. El hombre no traga casi nunca el último bocado, sólo lo hace girar en la boca, y lo escupe en el hoyo. Entonces tengo que agacharme, porque si no me escupiría en la cara. ¡Qué tranquilo se queda el hombre después de la sexta hora! Hasta el más estólido comienza a comprender. La comprensión se inicia en torno de los ojos. Desde allí se expande. En ese momento uno desearía colocarse con él bajo la Rastra. Ya no ocurre más nada; el hombre comienza solamente a descifrar la inscripción, estira los labios hacia afuera, como si escuchara. Usted ya ha visto que no es fácil descifrar la inscripción con los ojos; pero nuestro hombre la descifra con sus heridas. Realmente, cuesta mucho trabajo; necesita seis horas por lo menos. Pero ya la Rastra lo ha atravesado completamente y lo arroja en el hoyo, donde cae en medio de la sangre y el agua y el algodón. La sentencia se ha cumplido, y nosotros, yo y el soldado, lo enterramos.

Consells per a joves escriptors (X): Ricardo Piglia

Ricardo Piglia

Ricardo Piglia

Tesis sobre el cuento
Los dos hilos: Análisis de las dos historias

I

En uno de sus cuadernos de notas, Chejov registró esta anécdota: Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida. La forma clásica del cuento está condensada en el núcleo de ese relato futuro y no escrito.

Contra lo previsible y convencional (jugar-perder-suicidarse), la intriga se plantea como una paradoja. La anécdota tiende a desvincular la historia del juego y la historia del suicidio. Esa escisión es clave para definir el carácter doble de la forma del cuento.

Primera tesis: un cuento siempre cuenta dos historias.

II

El cuento clásico (Poe, Quiroga) narra en primer plano la historia 1 (el relato del juego) y construye en secreto la historia 2 (el relato del suicidio). El arte del cuentista consiste en saber cifrar la historia 2 en los intersticios de la historia 1. Un relato visible esconde un relato secreto, narrado de un modo elíptico y fragmentario.

El efecto de sorpresa se produce cuando el final de la historia secreta aparece en la superficie.

III

Cada una de las dos historias se cuenta de un modo distinto. Trabajar con dos historias quiere decir trabajar con dos sistemas diferentes de causalidad. Los mismos acontecimientos entran simultáneamente en dos lógicas narrativas antagónicas. Los elementos esenciales del cuento tienen doble función y son usados de manera distinta en cada una de las dos historias. Los puntos de cruce son el fundamento de la construcción.

IV

En La muerte y la brújula, al comienzo del relato, un tendero se decide a publicar un libro. Ese libro está ahí porque es imprescindible en el armado de la historia secreta. ¿Cómo hacer para que un gángster como Red Scharlach esté al tanto de las complejas tradiciones judías y sea capaz de tenderle a Lönnrott una trampa mística y filosófica? El autor, Borges, le consigue ese libro para que se instruya. Al mismo tiempo utiliza la historia 1 para disimular esa función: el libro parece estar ahí por contigüidad con el asesinato de Yarmolinsky y responde a una casualidad irónica. Uno de esos tenderos que han descubierto que cualquier hombre se resigna a comprar cualquier libro publicó una edición popular de la Historia de la secta de Hasidim. Lo que es superfluo en una historia, es básico en la otra. El libro del tendero es un ejemplo (como el volumen de Las mil y una noches en El Sur, como la cicatriz en La forma de la espada) de la materia ambigua que hace funcionar la microscópica máquina narrativa de un cuento.

V

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Michael Kohlhaas de Heinrich von Kleist

Michael Kohlhaas de Heinrich von Kleist

Michael Kohlhaas de Heinrich von Kleist

  • Títol: Michael Kohlhaas (D’una antiga crònica)
  • Autor: Kleist, Heinrich von
  • Traducció: Jaume Ortolà
  • Pàgines: 144
  • Primera edició: abril del 2009
  • Mides: 13x21cm
  • Títol original: Michael Kohlhaas (Aus einer alten Chronik)
  • Enquadernació: rústica relligada amb solapes
  • Idioma original: alemany
  • Il·lustració: Pere Ginard
  • Gènere: narrativa
  • Disseny gràfic: David Torrents
  • Col·lecció: Clàssics universals

En un passat article de Jordi Llovet al quadern del País —cada dijous, recordeu-ho que val la pena!— comentà la nova edició de Michael Kohlhaas en català. Tot un esdeveniment, segons el parer d’un dels nostres savis contemporanis vius, tot i que ja hi havia una traducció precedent en la mítica col·lecció de les millors obres de la literatura universal. En aquesta obra Heinrich von Kleist narra la història d’un home, Kohlhaas — personatge basat en una persona de carn i ossos amb el mateix nom—, que es veu obligat a enfrontar-se amb tot un exercit per haver estat objecte d’una injustícia molt més banal. Una injustícia que es nega a minimitzar ni a menystenir. Per ell mateix, sentencia, seria com reconèixer que cal viure en un món on el govern legítim no garanteixi la justícia i això se li fa insostenible, no vol salvar-se, vol el que considera com a just, vol que el govern del seu país li garanteixi el dret a no ser ultrajat endebades, vol, en definitiva, un món on pugui viure en dignitat ell i els seus fills. I tria enfrontar-se a qui sigui, a Luter, a totes les imbricacions burocràtiques amb què l’administració actua i a tot poder que s’hi avingui. Llovet comenta que aquest llibre seria el germen i el paradigma de l’individu enfrontat al poder burocràtic i anònim de l’estat, tema que tantes obres de renom ha fertilitzat la posterioritat,  des del Procès de Kafka —la més paradigmàtica de totes—, les novel·les de Dickens (amb un ambient tan asfixiant que predestina el destí de cada individu) i el Woyzeck de Büchner.  Es pot considerar una mena de recreació moderna de l’Antígona de Sòfocles. L’individu sol, aïllat i vulnerable es veu sacsejat per una violència sense nom ni rostre. D’altra banda, Kohlhaas tria, decideix actuar contra allò que considera injust, en Kafka i l’època moderna, per posar un exemple, ja no hi ha una figura en la que descarregar l’ira, tot esdevé intangible, l’individu es troba desemparat enfront de forces i motius que no  arriba a copsar del tot. El destí connatural a aquest ambient seria la materialització de l’estat totalitari, molt real d’altra banda.

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Avui per encetar la setmana, un microrelat

Don Quixot i Sancho Panza

Don Quixot i Sancho Panza

La verdad sobre Sancho Panza

Franz Kafka

Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de Don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras, las cuales empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de un cierto sentido de la responsabilidad, a Don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin.