A. Revet Fosch
El lema de la División “K” de la Real Policía Montada del Canadá había sido durante muchos años: “Persigue y Captura”.
Haciendo honor a este lema, la historia de la División “K”, magnífica y trágica cual todas aquellas que nacen y se forjan a través de vicisitudes difíciles -de sangre y sudor- exhibía capítulos inolvidables, páginas que la hicieron célebre en todo el territorio del Noroeste, desde los puestos más avanzados y remotos, junto a la punta del cabo Chidley, en la región septentrional del Labrador, al establecido en la isla de Herschell, enfrente de la costa ártica y a los situados en el estrecho de Hudson.
“Persigue y Captura” fué la consigna que impulsó al más heroico esfuerzo a hombres excepcionales como Mapley, el agente que recorrió 160 millas por el desierto de hielo, en misión especial, solo y abandonado a su suerte. Al cabo Field, que en persecución de un loco criminal empleó seis semanas, haciendo trescientas cincuenta millas. A Sellers, que para buscar el buque escocés embarrancado en el Mar Glacial anduvo doscientas cuarenta millas y logró finalmente salvar a toda la tripulación. Y a Conradi, el héroe, que, sin temor al incendio que devoraba la llanura, salvó a la familia Young de las llamas y quedó ciego.
El emblema, no reglamentario, era una cabeza de lobo y dos flechas que convergían formando un ángulo agudo, el vértice en la parte inferior.
El lema fué motivo de orgullo para los hombres de la División “K”. Hasta que… durante un invierno, de eso hace años, cuando todavía el ferrocarril no había penetrado en las comarcas del Sur, y mineros y tramperos trabajaban a sus anchas y solos, ocurrió el caso número 240.
***
Un cazador de pieles apellidado McLevan fué hallado muerto en un lugar situado a sesenta millas de Sun Rocky (1), paraje enclavado a mitad del camino entre el lago Dubawht y el Baker.
A McLevan alguien le asesinó acuchillándole y le fueron saqueadas las trampas. Otro peletero, un tal Sandy, halló el cadáver y dió parte del hecho al factor de Silver Lake. Éste, llamado Kirwan, informó inmediatamente a las autoridades de Fuerte Reliance, el puesto más cercano de la Policía Montada.
Tres semanas después de haber dado Kirwan la noticia, el cabo Rylley seguía la senda hasta Sun Rocky e informaba a sus jefes de la inutilidad de su búsqueda; pero áñadía que iba a ampliar la zona de reconocimiento, marchando hacia el Nordeste.
En Fuerte Relliance sospecharon que el cabo Rylley tenía motivos para prolongar sus averiguaciones y aguardaron con manifiesto interés sus informes.
Pero no los recibieron. Mejor dicho, no volvieron a saber del cabo Rylley. Desapareció y no se supo nunca su paradero. No dejó rastro. Después salió el número Tennison.
Su primer informe, fechado en Silver Lake, fué recibido en Fuerte Rellance veinte días después de su salida. No había logrado recoger más noticias que las dadas por el factor Kirwan y el peletero Sandy.
En su segundo informe, esperando con ansiedad en Fuerte Reliance, Tennison escribía que tomaba el camino de Sun Rocky y pensaba recorrer la zona nordeste, la misma que el cabo Rylley pensó explorar y en la que aparentemente desapareció.
Tennison añadía que seguiría las rutas de los cazadores de pieles que desde Silver Lake tendían sus líneas de cepos hasta el oeste del lago Beker.
Con ansiedad e impaciencia fué esperando su tercer informe.
Pero, como había sucedido con el cabo Rylley, Tennison dejó de informar y de dar señales de vida. Desapareció igualmente.
Un trampero dijo haber visto a Tennison seguir la senda que llevaba a Sun Rocky. Habían fumado y bebido café juntos, pernoctando. El peletero, un sueco conocido por Dan a secas, se había herido en una mano al disparársele un cepo y regresaba a Silver Lake.
Era un hombre de toda confianza y en Fuerte Reliance desecharon arrestarlo por sospechoso.
Las consecutivas y misteriosas desapariciones de Rylley y Tennison, junto con el asesinato del peletero McLevan, hicieron dar el grito de alarma a las fuerzas de la Real Policía del Noroeste.
Fué entonces cuando llegó a Fuerte Reliance, cuartel general de la División “K”, el mayor Forrester, el hombre de hierro de la policía. Liquidó el lema, después de una célebre conferencia en la que expuso su criterio particular: lo importante no era perseguir y capturar. Lo esencial era… capturar y… regresar. Sin regreso no había victoria.
Así fué como, tácitamente, la División “K” cambió de lema.
(1) Roca del Sol
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Molt curiós.
Realment és digne d’admiració les vivències d’aquestes persones… el llunyà i fred Canadà…
Hola Natxo,
Aquests són novel·les que escribia el meu tiet, allà pels anys ‘50. Aquesta anirà apareixent per capítols el diumenge i més endavant publicaré també el primer dels dotze llibres de la sèrie “Arizona Bill”, el seu gran personatge.
Una abraçada,