Magda Revetllat

 

Próximo a su reedición, ofrecemos aquí el primer capítulo de esta obra que, aunque poco conocida, marcó un antes y un después en la narrativa contemporánea americana.

Conocí el libro, hace ya muchos años, por el comentario de Stalislaw Lem en su recopilatorio “Vacío perfecto”, lo leí y me fascinó. Muchas han sido las dificultades para conseguir, entre otras, la edición original de American Library, New York. Finalmente, con el material reunido de las distintas ediciones, sinopsis, comentarios y entrevistas al autor, pudimos vislumbrar la luz al final del túnel y pensar que se podría llevar a cabo esta nueva edición.

He intentado conservar en esta traducción el espíritu de la obra que el autor quiso expresar. Mi agradecimiento a Lluís Salvador por los apuntes biográficos sobre el autor que tanto me han ayudado en este proyecto, a Olivia Güel por la colaboración en el archivo de todos los datos, a Andrew Michel por la revisión final del texto y a Lena Barba, por el diseño de la portada, en el que muestra el desencadenante de todo, la niña que quiso ser princesa.

 

 INTRODUCCIÓN

 

 ¡Ay! -respondió Sancho llorando-: no se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un  hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores

Don Quijote, Cervantes

 

El hombre miraba fijamente el letrero de metal pulido y letras en relieve, puesto que allí era el único sitio en el mundo donde tal nombre podía ser escrito: “Being Inc.”. La compañia que él mismo fundó hacía ya tantos años, a la que había consagrado su vida, con miles de empleados a lo largo de todo el territorio y con millones de pequeñas historias que nunca serían contadas. Being Inc., más que una empresa, más que un servicio, un Universo en sí mismo lleno de ilusiones, desasosiegos, frustraciones, aspiraciones… ¿Quién alguna vez no habría recurrido a esta compleja maquinaria de los deseos cumplidos? Y, ¿cómo puede originarse un deseo? Por cada cliente una respuesta distinta, algo distinto que conceder. No se trata de adquirir un apartamento en una zona determinada, o un aerocoche o unas vacaciones submarinas en Venecia, no es un objeto, algo que se pueda ir a una tienda y pedirlo. Es un cambio en la vida, unas horas de interacción, una promesa de que su vida va a cambiar. Todas las cartas que llegaban a su mesa, cientos cada día, ponían de manifiesto la insatisfacción de todas esas vidas y el deseo, el deseo por encima de todo, de cambiarlas.

Ed Hammer II tenía por costumbre tomarse un descanso a media mañana. Tenía que dejar reposar su mente de tantas voces clamando atención y mientras saboreaba su taza de café miraba por el ventanal, recordando. ¿Cómo había empezado todo? ¿Sobre qué se construyó ese monumento a la insatisfacción humana? En sus oídos resonaba una voz infantil, la voz de su hija, hacía ya tantos años…

– Quiero ser princesa… -sus ojos hundidos en unas oscuras cuencas, ¿qué justicia divina podía responder a éso?, su pequeño cuerpo agotado por la lucha contra la enfermedad, su mirada anhelante, fija en él y en el mundo que se alejaba de ella…

– ¿Princesa? Pero si tú ya eres mi princesa, lo has sido siempre… -se oyó él mismo decir, recordando la escena.

– Papá, sé que estoy muy mal, mama llora mucho, tú no me dices la verdad, pero no importa papá, os quiero y siento dejaros pero antes…

– No seas tonta, te vas a poner bien. Ahora estás en lo peor de la enfermedad y tu cuerpo se ha desgastado, estás agotada, pero los médicos han dicho que todo va bien, todo sigue su curso…

– Papá, quiero ser princesa, quiero ser princesa de verdad, en un país grande, o pequeño, que mas da, pero quiero ser princesa y entonces podré descansar…

¿Qué no se haría por un hijo? oyó una vez decir a un anciano. Sentado en el banco de un parque, años atrás, un anciano a su lado echaba unas migas de pan a unos pájaros y, mirándole, le había preguntado, “¿Qué no se haría por un hijo?”. No sabía quien era ese hombre, nunca le había visto antes y nunca le volvió a ver aunque volvió a ese parque más de una vez con la esperanza de hablar con él.

En aquel momento la pregunta volvió a él ¿Qué no se haría por un hijo? y con la pregunta resonando entre sus sienes llegó la respuesta:

– Serás princesa, mi princesa.

Acudió a embajadas, consulados, contactó con diplomáticos, con agentes de seguros, con banqueros, con escritores, con celebridades ¿Dónde se podía comprar un reino?

Finalmente, en un remoto lugar al Sur de Europa, llegó la noticia que alguien compraba un reino, un estado o una nación y ese remoto lugar respondió “¡Aquí!” adjuntando en la respuesta por escrito la estruendosa cantidad que exigían por tal honor, y así fué como su princesa pasó a ser princesa.

En la actualidad, Ed Hammer III era el presidente de la empresa y él llevaba todas las decisiones concernientes al rumbo de la misma, pero como un antiguo capitán incapaz de abandonar su barco, Ed Hammer II seguía yendo cada mañana sin falta a su despacho y junto a su colaboradora, releer una y otra vez solicitudes de servicios.

® por la obra Alistar Waynewright

® por la traducción Magda Revetllat

Tags: ,

8 comentaris on Lee la primera parte de “Being Inc.” de Alistar Waynewright

  1. Patrícia escrigué:

    ¿De dónde sacas el tiempo? magnífica traducción. Un cuento muy emotivo que no conocía. Gracias por compartir tu sabiduria. ¡Un beso, guapa!

  2. Raquel escrigué:

    Una història bonica i trista a la vegada.

    Em sembla que pot ser una molt bona lectura.

    La traducció em sembla bona. No és que hi entengui de traduccions i tampoc seria capaç de dir-te res més objectiu si em llegís l’original(ja que no entendria gaire res…), però és un text ben escrit i això sí que ho sé veure! Per tant, felicitats per la traducció! 🙂

  3. Magda escrigué:

    Hola Patricia,

    Hago partícipe a Olivia Güel tu felicitación como amiga común y colaboradora en este proyecto.

    Feliz año!

  4. Magda escrigué:

    Hola Raquel,

    Estanislau Lem la va elogiar molt en el seu llibre “Vacío perfecto”, això em va fer engegar el projecte.

    … i aquí ha anat la primera pista 😉

  5. Patrícia escrigué:

    Què gamberra!! Em vas pendre ben bé el pèl!!! Sóc una senyora innocenta!

  6. Magda escrigué:

    Doncs sí Patrícia, ja veus…

    ara, això d’innocentaaaa, cigarretaaaaa…

    Petons guapa,

    😉

  7. Natxo escrigué:

    Una molt interessant “traducció”. Un bon inici per una història que qui sap on arribarà.

    Innocents tots plegats.

  8. Magda escrigué:

    Santa Innocència! Que duri!

    Ara ja teniu les “bases de participació” així que si teniu ganes, ara o més endavant, la història queda oberta.

    Bon dissabte!

Deixa un comentari