Magda Revetllat

Conducir, conducir un autobús lo que siempre había querido, desde pequeño, a los niños les preguntaban ¿que quieres ser de mayor? y decían alcalde y yo: chófer de autobús o decían presentador de televisión y yo, chófer de autobús y otro decía piloto de aviones y yo, chófer de autobús porque es lo que siempre había querido conducir esos coches enormes como camiones con su propio carril y su propio aparcamiento, circulando por la ciudad, haciendo subir a la gente y haciéndola bajar y escucharlos a veces y conocerlos porque algunos suben cada día,  Toni que es director de oficina y siempre va con americana y corbata y si hace frío una chaqueta como un anorak pero más elegante y los gemelos con sus nintendos que ni levantan la vista y la señora Josefina con el carro de la compra que no son les ocho y ya vuelve de comprar en el mercado con el carro lleno y todos casi cada día suben y me saludan por éso me parecía extraño no verlos a ninguno de ellos ni un día y por éso iba yo haciendo mi ruta pero un poco triste por no verlos y pensaba donde se habrían metido todos hasta que…

se resolvió la incógnita…

Todo éso que dicen que los conductores de autobús no escuchamos no es verdad, es que tenemos los oídos y todos los sentidos puestos en el coche de delante que se para donde quiere, en la moto que adelanta por la izquierda, en el peatón que cruza en rojo… pero escuchamos, y mucho, y dicen que hacemos lo que queremos, que abrimos las puertas delante del agujero del árbol y que nos pasamos de parada sin hacer caso de la gente y que lo de no abrir la puerta de detrás lo hacemos a propósito pero no es verdad, porque tanto nos da abrir una puerta que dos, pero mira tú por donde que ahí estaban todos, arrinconados, Toni no tan elegante con la camisa por fuera, los gemelos con las nintendos no se habían enterado de nada y su madre allí, con aquella mirada perdida y la señora Josefina con el carro vacío, me dijeron que de eso habían vivido toda la semana, de las provisiones de la señora Josefina y es que allí los llevaba yo, a todos, arriba y abajo sin abrirles la puerta… 

Me dieron la baja y me dijeron que no podía conducir por un tiempo y aquí estoy, la enfermera me trae un vaso de leche y me dice que me tome las pastillas y por las tardes vamos a la sala donde está el televisor y hablamos y los médicos me hacen preguntas y me hacen dibujar y yo dibujo un autobús pero con las puertas abiertas para que la gente pueda subir y bajar cuando quiera…

® Magda Revetllat

2 comentaris on SI NO ME ENCUENTRAS EN LA PARADA DE AUTOBUS…

  1. Patrícia escrigué:

    Bueno, bueno, bueno. Esto sí que es una historia de terror. ¡Qué no me toque ese autobusero que entonces sí que no llego al trabajo! Con la fauna que hay por ahí, seguro que más de uno acaba así.

  2. conte escrigué:

    Patricia, para quien es más terror, para los usuarios o para el chófer?

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